


El jardín Interior y la salud metabólica
Si vives con diabetes tipo 2 u obesidad, existe la posibilidad de que tus hijos puedan llegar a heredarlo. Dentro de tu intestino y del de ellos existe un mundo secreto llamado microbioma intestinal, los podemos llamar como los bichitos o bacterias dentro del intestino, que puedes cuidar y fortalecer para proteger su salud metabólica.
La Importancia del cuidado
del intestino
Un intestino sano comanda a los mensajeros del cerebro, llamados neurotransmisores, la producción de serotonina y la dopamina, sustancias químicas que regulan las emociones.
Cuando tu microbioma está equilibrado, te sientes con más calma, motivación y bienestar general, reduciendo la ansiedad y el estrés.
Mejor estado de ánimo

Cuando tu pancita está sana, produce “químicos de la felicidad” que te hacen sentir contento, tranquilo y de buen humor.
Cuando el intestino trabaja bien, absorbe y aprovecha mejor los nutrientes de la comida. Eso significa más vitalidad física y mental, mejor concentración y menos sensación de cansancio durante el día.
Tu cuerpo rinde al máximo porque obtiene el combustible que necesita.

Más energía
Si tu intestino funciona bien, aprovecha mejor lo que comes y te da la energía que necesitas para jugar, correr y aprender en el colegio.
Las bacterias buenas de tu intestino funcionan como un ejército silencioso que fortalece tu sistema inmunológico.
Mantener un microbioma diverso te ayuda a resistir virus, infecciones y alergias, protegiéndote de enfermedades y manteniéndote saludable a largo plazo.

Defensas más fuertes
Las bacterias buenas del intestino son pequeños superhéroes, que te protegen de los bichitos malos que causan enfermedades.

Digestión sin molestias
Un intestino sano hace que la digestión sea más fácil. Así evitas sentirte pesado, con gases, hinchazón o con dolor después de comer.
Un microbioma equilibrado facilita una digestión ligera y eficiente. Así puedes decirle adiós a la hinchazón, gases, pesadez o reflujo después de comer.
Un intestino saludable te da comodidad y bienestar, mejorando tu calidad de vida después de cada comida.
Tu intestino no solo digiere la comida, también actúa como un segundo cerebro que influye en tu estado de ánimo, tu energía y en cómo te sientes cada día. Asi mismo, tu intestino también puede influir en la de tus hijos, ya que ellos heredan y aprenden mucho de tu microbioma intestinal.

Cuídanos, te cuidamos,
y cuidémonos juntos
Imagina que dentro de tu pancita hay un jardín lleno de bichitos muy pequeños llamados microbios. Estos bichitos no son malos; al contrario, ¡son tus amigos! Te ayudan a digerir la comida, a estar fuerte
y a no enfermarte. Cuando tu jardín está feliz, equilibrado y tiene más bichitos buenos que malos,
los científicos lo llaman “eubiosis intestinal”, un término para decir que está súper saludable.

Descubre lo que llevas dentro
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¿Qué pasa si el jardín se desequilibra?
A veces, si no lo cuidamos bien, pueden crecer más bichitos malos que buenos. A esto se le llama "disbiosis intestinal". Un jardín desequilibrado puede hacer que nos sintamos pesados, cansados y aumentar el riesgo de tener problemas de salud como la obesidad y diabetes.
¿Cómo podemos cuidar nuestro jardín interior?
¡Es muy fácil! Solo hay que darle de comer a los bichitos buenos lo que les gusta:
1. Su comida favorita es la FIBRA, que se pueden encontrar en frutas, verduras, legumbres y avena.
2. Les gusta mucho los probióticos, que son bichitos aliados que llegan para ayudar a combatir a sus oponentes. Los puedes encontrar en el yogur natural y el kéfir, un tipo de leche especial.
3. Hacer ejercicio, es como regar y abonar el
jardín, ayuda a que crezcan más fuertes y diversos.



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¿Qué le hace daño al jardín?
Darle demasiada comida ultraprocesada y azúcar es como llenar el jardín de malas hierbas. Alimenta a los bichitos malos y hace que los buenos se debiliten. Por eso un snack de yogur con fresas y avena es mucho mejor que unas galletas dulces.
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Los antibióticos
Los antibióticos son como un pesticida muy fuerte. Matan a los bichitos malos cuando estamos muy enfermos, pero también se llevan por delante a muchos buenos. Por eso solo debemos usarlos cuando el médico lo dice.
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Los papás y mamás son los jardineros jefes
Los papás no le transmiten a sus hijos un destino inevitable de enfermedad. ¡Les transmiten las semillas iniciales de su jardín! Lo hacen durante el parto, la lactancia y con mucho contacto piel con piel. Y luego, con la comida y los hábitos de la casa, siguen cuidando ese jardín todos los días.


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